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Diez años llevando a empresas mexicanas a Estados Unidos. Entrevista con Luis Medina, Director de TechBA Austin

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TechBA, la Aceleradora Internacional de empresas de FUMEC, cumple 10 años de llevar a empresas tecnológicas mexicanas a los mercados globales, especialmente a Estados Unidos, Canadá y España. Por ello, platicamos con Luis Medina, Director de la sede de TechBA en Austin desde hace 10 años, para reflexionar sobre lo que implica la experiencia de internacionalizarse.

FUMEC: ¿Cómo llegan las empresas mexicanas a TechBA Austin?

Luis Medina (LM): Al inicio quizá los empresarios tienen un exceso de confianza, pero creo que eso nos pasa a todos cuando no sabemos en lo que nos estamos metiendo. La forma más clara en que lo veo es cuando una empresa que ya lleva dos o tres años en los Estados Unidos, platica con una empresa nueva, y en varias ocasiones me han dicho: “Están como nosotros cuando llegamos. Dicen que van a hacer esto y lo otro, y no se dan cuenta de las dificultades, de lo que realmente tienen, de la competencia ni de que éste es otro mundo”.

Reflexionando sobre lo que hacemos en TechBA, creo que este cambio de perspectiva y la madurez que adquieren los empresarios fuera de México es nuestra contribución más importante al crecimiento de las empresas y, al mismo tiempo, es una de las labores menos reconocidas y menos entendidas porque es difícil de medir.

Si platicas con un empresario nuevo y uno que ha estado allá cierto tiempo, ves cómo adquieren una visión global, pero también una gran confianza en sí mismos basada en cosas reales, no en fantasías de “si podemos vender tanto en México, pues aquí vamos a vender 10 o 100 veces más de la noche a la mañana”. Ya en el camino, las cargas se van acomodando y los empresarios empiezan a entender por dónde va el asunto. De hecho, creo que hay algunas reacciones intermedias, por ejemplo, hay algunos que nunca superan el choque con la realidad.

Los empresarios que se quieren internacionalizar tienen que ser muy humildes y reconocer que hay cosas que al inicio no entienden, y que el proceso es casi como volver a empezar. Aceptar esa realidad es difícil para la gente que ya ha sido exitosa en México, que ha formado una empresa y es un pilar de su comunidad. Algunos, por supuesto, se quedan en el camino porque dicen que el proceso no funciona, no les gusta, y ha habido casos en los que se enojan con TechBA porque sienten que no los ayudamos o no los entendemos.

FUMEC: ¿Qué le recomiendas a quienes quieren llevar su negocio fuera de México?

LM: La internacionalización es una experiencia como andar en bicicleta, porque no se las puedes platicar, ellos la tienen que experimentar, y una vez que lo viven hay dos reacciones: o maduran o de plano lo rechazan y se regresan, pero cuando maduran y crecen se convierten en empresarios que tienen grandes ventajas con respecto a otros empresarios de allá porque ya conocen el mercado mundial. Ya que están más encanchados, los empresarios de acá combinan la calidez de los mexicanos con el profesionalismo de los nativos de Estados Unidos y eso a los clientes les encanta. Tienen lo mejor de los dos mundos y lo van dando según las características del cliente.

Me gustaría encontrar una fórmula para hacer que en tres meses los mexicanos puedan entender de qué se trata hacer negocios en Estados Unidos, pero la verdad es que implica llegar a otro mundo, abandonar prácticas que les han dado resultados, y empezar a tenerle confianza a los consultores, y todo eso se lleva mínimo un año y, en algunos casos varios años.

FUMEC: ¿Al menos un año les lleva a los empresarios medirle la temperatura al agua del mercado internacional?

LM: Es que cuando le mides la temperatura al agua como que mides algo que está fuera de ti, pero en este caso te mides a ti mismo. Eso es muy difícil, porque hay que cambiar cosas al interior y si llevas 10 años como empresario y hay cosas que te han funcionado, entonces luego llegas acá y les dices que eso no les va a funcionar… y además nos acaban de conocer, entonces es complicado. Los empresarios tienen que aceptar, descubrir y asimilar muchas cosas nuevas, y eso lleva tiempo. Quizá los que pueden transformarse más rápido son los jóvenes porque llegan sin tantas conductas aprendidas, pero en general todos tienen que ser muy humildes y estar dispuestos a reaprender.

FUMEC: ¿Qué te han dejado estos 10 años de trabajar en TechBA?

LM: Me han dejado muchas cosas. México y el ambiente empresarial es diferente hoy. Hay más dinámica y más posibilidades. Tristemente sigue habiendo algunos de los temas más fastidiosos que tenemos en el país, pero dentro del ambiente empresarial ha habido muchos cambios. Muchos cambios positivos que ayudan mucho a los emprendedores.

Lo más interesante de todo ha sido acompañar a varios empresarios exitosos en parte de su jornada. Ha sido un privilegio porque son personas extraordinarias y han hecho muchas cosas: se han transformado, han transformado a sus empresas, han sido tercos y han trabajando duro hasta que saliera lo que esperaban.

También ha sido una grata experiencia conocer a muchas de esas personas porque son la crème de la crème, han tenido éxito en México y están arriesgando todo lo que han logrado para entrar a algo desconocido. Muchas veces la situación familiar implica un cambio dramático y está la pregunta de qué tanto se adaptarán a estar allá, y todo eso es una presión adicional. Por eso, mis respetos para todos, porque la internacionalización es un gran cambio. Además, no es que tú digas que empiezan a ganar un montón al día siguiente… No, debe pasar un tiempo para que empiecen a sacarle jugo al cambio, entonces invierten una parte de su vida, invierten dinero y transforman su situación familiar. Yo diría que los empresarios más exitosos son los que llegan con una visión de transformación positiva.

FUMEC: ¿Qué empresas o empresarios te han dejado un muy buen sabor de boca?

LM: No quiero dar un nombre porque creo que sería injusto señalar a algún empresario cuando todos han tenido un sabor ligeramente diferente en su aprendizaje. Ha habido transformaciones en la vida en muchos de ellos, ha habido matrimonios, divorcios, nacimientos…

Muchos empresarios han vivido la transformación de sus hijos como algo sumamente positivo. Por ejemplo, un empresario me decía: “Mira si después de estos dos años me tengo que regresar a México porque no funcionó mi producto, mi empresa va a seguir, pero obtuve un enorme beneficio para mi familia”. Ésa es una visión muy positiva y muy real porque sus hijos aprendieron otro idioma, vivieron en otra cultura, entonces los ayudó a crecer muchísimo en una forma en que no lo hubiera podido hacer en México, y a la mejor sus hijos son los que van a crear la trasnacional de gran éxito. Internacionalizar tu empresa es complejo porque es como internacionalizar tu vida entera. Tu proyecto de vida se transforma después de haber estado años fuera, y se transforma en muchos sentidos que no te imaginaste al inicio.

 

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